Luchando Contra la Ansiedad

Pablo 18 noviembre 2014 0


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Los trastornos de ansiedad son muy frecuentes, afectan al 20 por ciento de las mujeres y el 8 por 100 de los hombres, y aunque la preocupación y ansiedad son pasos normales de la vida, en muchas personas son tan intensos que la condicionan. Los cuadros más frecuentes son: Problemas de pánico, porque hay personas que ven la muerte cercana o van a enloquecer; Fobias o miedos irracionales que provocan la huida o la lucha sobre cuestiones que el sujeto considera peligrosas y en realidad no lo son: trastornos de Ansiedad Generalizada, que suponen una preocupación excesiva sobre temas de salud, familia, etc; y los Problemas Obsesivos compulsivos, que obligan a ritualizar algunos aspectos de la vida.

El entorno afectivo debe escuchar a quien padece un trastorno de este tipo, tratar de comprenderle, animarle a buscar la recuperación, informarse lo mejor posible y acudir al médico con prontitud, cuando haya logros positivos felicitar a la persona y felicitarse por ello, porque la familia, el entorno, son clave en la vida de las personas. La Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, ofrece una serie de pautas que deben tenerse en cuenta.

Alimentos aconsejados para la ansiedad

Comer sano, nunca abundante, cinco comidas diarias de alimentos ricos en vitaminas antioxidantes C, naranjas, limón, pomelo, mandarina, es decir cítricos, Kiwi, fresas, frutos del bosque, mango, papaya, perejil, pimiento, crucíferas que son col o berza, brécol o brócoli, coles de Bruselas; Tomar zumo mañanero de naranja, limón, pomelo; en vitamina A y betacarotenos, zanahorias, perejil, espinacas, huevo, sardina y atún, mango, papaya, licopeno en tomates y sandias, y luteína en yema de huevo, espinacas y brócoli; y E con frutos secos, germen de trigo, aceites vegetales como el de girasol, aceite de oliva virgen y vegetales de hojas verdes.

Selenio, setas, mariscos, levaduras, huevos y sobre todo nueces o coquitos de Brasil; zinc, germen de trigo, frutos secos, ostras, legumbres, huevo; fitoquímicos o fitonutrientes como polifenoles, uvas, frutas rojas, té verde en infusión, aceitunas con poca sal, cítricos y legumbres. Vitaminas B con la B1, B3 y B6 sobre todo en los cereales, huevos, pan, pescados y carne, la B5 en leches y productos lácteos, B9 o ácido fólico en las hortalizas frescas de color verde oscuro.

Las levaduras, hígados y riñones, cereales integrales, legumbres y frutos secos, y la B12 en el hígado y riñones, leche, queso, huevos y la carne; ricos en magnesio, como el cacao, chocolate sin leche, levadura de cerveza, frutos secos y brotes de soja; en fósforo, lecitina de soja, productos lácteos y plátano; en omega-3, sardinas, caballa o verdel, salmón, mejillones y calamares; en fibras  para ayudar al intestino, arroz integral, muesli, pan integral, judías secas, copos de cebada, avena, centeno y trigo y verduras y frutas en general.